Espacio de salud · NeuroarquitecturaTransformación de un espacio de fisioterapia y rehabilitación, diseñado para favorecer la orientación, el confort y la sensación de calma durante la experiencia terapéutica.
Pero antes de diseñar, es comprender.
Con el paso de los años, distintas intervenciones habían desdibujado la identidad de la casa. El reto no era solo remodelarla, sino recuperar su esencia, respetando su historia y potenciando la calidez de sus materiales naturales.
Pero antes de diseñar, es comprender.
Realizamos un análisis neuroarquitectónico del espacio y entrevistas con pacientes para entender cómo vivían la clínica. Y se plantearon estrategias desde las necesidades fisiológicas, emocionales y cognitivas que el entorno puede ayudar a aliviar.
Muchos pacientes llegan con dolor, fatiga e inseguridad al moverse, lo que aumenta su sensibilidad al ambiente. Además, conviven con una mezcla de ansiedad, frustración y esperanza, mientras buscan orientación, seguridad y confianza desde el momento en que cruzan la puerta.
A partir de este análisis, el diseño dejó de responder únicamente a criterios funcionales para convertirse en una estrategia de bienestar. Se trabajó la accesibilidad sensorial, la ergonomía, la inclusividad, la biofilia, el wayfinding, las affordances y la incorporación de elementos de novedad, reduciendo distracciones sensoriales y creando entornos más intuitivos y restaurativos.
Estas decisiones buscan disminuir la carga física, cognitiva y emocional del paciente y profesionales, favoreciendo una respiración más profunda, la activación del sistema nervioso parasimpático y una mejor regulación del estrés durante el proceso de rehabilitación.